viernes, 29 de abril de 2011

La familia frente a la TV. ¿Recreación o destrucción?


Como se comentara en la entrada Comunicación Vs Adicción, entre las distintas conductas adictivas que se presentan figuran:
  • "Sin elegir los programas ves más de dos horas de televisión por día para desenchufarte y te quejás de que no tenés tiempo" y
  • "Comés siempre con la TV o la radio prendida".
Considerando que este aparato interfiere en uno de los principales valores humanos que es la Comunicación y, como formamos parte de un Grupo que trata de fomentarla, obtuvimos de la página de la Fundación Argentina del Mañana una copia del libro "La Familia frente a la TV: ¿Recreación ó Desctrucción?"
Se transcribe a continuación un pequeño resumen del Capítulo II:



La familia frente a la TV
¿Recreación o destrucción?
Capitulo II
La Incomunicación en el hogar
1. Un drama silencioso: el fin de las conversaciones
A medida que se pone el día, la actividad va disminuyendo en ciudades, pueblos y campos argentinos. La gente vuelve a casa. Es la hora de comer, de reunirse en familia, de descansar. Mientras que en los lugares de trabajo se concluyen las tareas cotidianas, en las casas y departamentos, desde los más elegantes o lujosos hasta los más humildes o pobres, las luces se prenden a la espera de los miembros de la familia que faltan. La mesa se va poniendo. Las preocupaciones de la jornada van quedando para el día siguiente.
En la calle, algunos todavía se apuran para llegar a su hogar. Otros caminan despacio, como quien saborea anticipadamente el momento del reposo junto a sus seres queridos. En los kioscos algunos hojean una revista o hacen una última compra. Es el fin esperado de un día que muchas veces no fue suave, antes bien, difícil o amargo.
En casa, la televisión está encendida. Los que allí se encuentran están inmovilizados ante ella. Y los que van llegando se sientan frente a la pantalla chica, casi sin saludarse: apenas unas palabras breves, monosílabos o frases formales. El resto es un largo silencio interrumpido por pocos comentarios individuales. Se come maquinalmente. En la cena no hay casi intercambio de impresiones del día, de noticias, de ideas, de dificultades, de afectos, de hechos acaecidos a algún miembro de la familia. No se oyen consejos ni se dan apoyos mutuos.
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¿Y la familia? Sin duda materialmente está allí, con la televisión en el centro. Pero, psicológicamente, moralmente ¿dónde está?
"Es una evidencia que la presencia de un televisor en un hogar en primer lugar tiene un efecto masivo de censurar la conversación familiar", afirma el especialista francés Pierre Baudry.
"Ya no se habla más, y si se habla, las palabras son tenidas como un fenómeno parasitario. De esta manera, desaparece, por la presencia de la TV, toda una trama de enunciados, gestos, conductas que garantizaban la circulación de ideas dentro de la familia, y que definían el lugar de cada uno en su seno".
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2. Una apariencia de unión: la familia agrupada en torno del televisor
Médicos, pediatras, psicólogos y sociólogos consideran preocupante que cuando padres e hijos se reúnen a la noche, la televisión impida las relaciones personales indispensables para el bienestar de la familia. Las propias razones de ser del hogar parecen desvanecerse alrededor del aparato. La intimidad entre unos y otros, la dignidad y la nobleza del hogar se apagan en esas reuniones puramente formales.
El Dr. L. Moor, especialista francés en psiquiatría de la infancia y de la adolescencia, observa: "Lo más corriente es que la familia se reúna para asistir a una emisión. La televisión refuerza materialmente la vida familiar en el sentido de que la agrupa. Pero si los chicos no tienen el derecho de decir una palabra para no perturbar a sus padres, la TV reemplazará los intercambios directos respecto de los asuntos familiares. Hay familias donde no se habla absolutamente nada desde que entró el aparato de televisión en el hogar. Semejante reunión formal no tiene ningún valor de comunicación.
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6. La "teleadicción": un SIDA que carcome las defensas familiares
La televisión alimentó otrora la esperanza de transformarse en un instrumento poderoso de reunión familiar y de vinculación de los hijos al hogar. Hoy en día esa ilusión dio lugar a la decepción. La irrupción de la "teleadicción" hirió a fondo la comunicación entre padres e hijos.
Pero la familia no es una institución despojada de recursos para defenderse. Nacida del orden natural de las cosas y santificada por el sacramento del matrimonio, posee formidables potencialidades para resistir a las crisis y re-erguirse frente a las mayores dificultades. (…)
Sin embargo, la "teleadicción" impide que la familia tome conciencia de sus problemas. Más bien la anestesia paralizando la reacción natural salvadora.
Así como el SIDA destruye las resistencias inmunológicas permitiendo que cualquier virus devore el organismo humano, la "teleadicción" bloquea los mecanismos de defensa de la familia. Entonces, los males que se ensañan contra ella pueden realizar su obra destructora con el camino allanado.
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7. Cuando se enciende el televisor y se apaga el calor del hogar
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Cuando el televisor se puso en el centro del Hogar, en vez de unir más a la familia, aisló a sus Integrantes. La irradiación de la TV en lugar de favorecer el amor mutuo, lo enfrió. La conversación y el intercambio de impresiones, opiniones y afectos, fueron amputados. Las relaciones se endurecieron.
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9) El auge de la incomunicación: "una televisión para cada uno"
La multiplicación de aparatos en el hogar apaciguó ciertas tensiones provocadas por la elección del programa. Padres e hijos, hermanos y hermanas, a veces marido y mujer, van a instalarse frente a televisores diferentes. Sin embargo, semejante "remedio" se está mostrando peor que la enfermedad. Y el dicho "una televisión para cada uno", o en el cuarto de cada uno, está muy lejos de ser una solución.
Cuando empezó esta tendencia, una encuesta del Instituto Nacional del Audiovisual y de Carat TV constató en Francia: "el telespectador de mañana desbordado por estas nuevas fuentes de imágenes, tiene la tendencia a consumir cada vez más y cada vez peor. Él se aísla; cada uno mira la tele en su rincón, padres/hijos, marido/mujer. (...) Ir cada uno a su cuarto para mirar cada uno su película ¿no es una forma de ruptura? (...) Menos conflictos, pero una mayor soledad de cada uno delante de su aparato. ¿Es esto lo verdaderamente ideal? "
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10. Mala comunicación en familia = frustración de los hijos
Las buenas relaciones en casa son la matriz de la sociabilidad. El hogar en el cual desfallece la conversación forma -o deforma- a niños a quienes le cuesta trabar amistades con parientes o compañeros, chicos retraídos y/o ariscos, agresivos o deprimidos, sin iniciativa o capaces de practicar actos anti-sociales del modo más inesperado, según sus inclinaciones psico-fisiológicas. La "teleadicción" y la incomunicación en el hogar les impiden el equilibrado desarrollo de su sociabilidad y la adquisición de cualidades como la desenvoltura, el buen trato, la afabilidad, la cortesía en las mujeres.
La Dra. Peyrú afirma:"Las personas que permanecen mucho frente a equipos electrónicos, el televisor o una computadora, pierden los talentos necesarios para estar con otros seres humanos". (…)
El saber relacionarse bien en sociedad también depende de tener opiniones o preferencias individuales y de presentarlas de un modo atractivo. Esta genuina originalidad que caracteriza a cada persona tampoco se desarrolla en el chico incomunicado. Éste, cuando mayor, va a tener muchas dificultades de "encajarse", de transmitir lo que siente y de vivir independiente de los slogans de los medios.
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11. Los que más reprueban la demolición de la familia: ¡los jóvenes!
(…) El 18,3% de los argentinos dicen "odiar el hecho de que la familia ya no importe". Este grupo está compuesto básicamente por los menores de 20 años, que en este punto ¡concuerdan con los mayores de 50!, según encuesta de Clarín.
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Una encuesta posterior, promovida por los ministerios franceses de Cultura, Educación y Agricultura, recogió resultados más explícitos: Los chicos de 9 a 18 años se lamentaban insistentemente por el "pesado silencio" que se crea en casa cuando la televisión está prendida. (…)
12. La incomunicación en los hogares argentinos
A la pregunta: "¿Te gustaría conversar más con tu papá y tu mamá aunque sea viendo un poco menos de TV?" el 60,25% de los chicos y chicas en primaria y el 54,8% de secundaria respondió afirmativamente.
Estas cifras sugieren que hay un anhelo insatisfecho en la mayoría de los chicos. Como si lanzasen un llamado y extendiesen su mano pidiendo auxilio y comprensión en la oscuridad, mientras la televisión está prendida, pero sin encontrar respuesta ¿Podría ser de otra manera, cuando el televisor, tantas veces tachado de "intruso", monopoliza las atenciones y ahoga el ambiente de paz e intimidad necesario para una relación de alma a alma?
Un ponderable número de chicos dice que habla cuando la televisión está prendida, pero no se sienten bien atendidos. Para ellos la falta de comunicación significa un ostracismo en el seno del hogar.
Tal vez la más dolorosa forma de soledad de nuestros días.
Una pequeña muestra extraída de un ambiente universitario es también reveladora. El 62.2% de casi cien alumnos y profesores universitarios, respondiendo a un cuestionario presentado por la Fundación Argentina del Mañana, opinó que la televisión encendida no ayuda ni a las conversaciones entre padres e hijos ni a las relaciones familiares en general.
Tan sólo el 7,2% opinó lo contrario.
(…)
El texto completo pueden encontrarlo en: http://www.fadm.org.ar/biblioteca/cultura/familiatelevision/familiatelevision.htm

Ah! y recuerden, para empezar a generar cambios en nuestro entorno familiar nada mejor que predicar con el ejemplo:

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